MM ROMERO

Las Primeras Monedas

Los reyes lidios emitieron las primeras monedas a finales del siglo VII a.C. Acuñadas, y no fundidas, poseen el aspecto de pequeñas pepitas o granos, y el electro de que están compuestas se conocía desde antiguo en Oriente como «oro brillante» u «oro blanco», el leukos chrysos del que hablaba el historiador griego Heródoto.

Nosotros llamamos «electro» a este oro blanco por influencia de Roma. Los romanos designaban con esta palabra tanto la aleación del oro con la plata como la resina solidificada que conocemos como ámbar. El ámbar, por lo general de color amarillento, posee la propiedad de electrizarse si se frota con energía, razón por la que el «electro» romano y nuestro moderno vocablo «electricidad» comparten la misma raíz.

Las monedas de electro muestran normalmente una apariencia áspera, y en un principio no se diferenciaron demasiado de los fragmentos de lingote mesopotámicos o del grano que se atesoraba en los almacenes de palacios y templos, una semejanza que sin duda fue buscada conscientemente.

Con el tiempo, ciertas imágenes sustituyeron completamente a las estrías. Las que aparecen con mayor frecuencia en el antiguo electro son animales completos o partes de ellos. Los hay salvajes y domésticos; reales y mitológicos; terrestres, acuáticos y volátiles, vertebrados e invertebrados. Pero también aparecen objetos inanimados y motivos florales y geométricos, de forma que, a finales del siglo VII a.C., podemos identificar hasta cien diseños en las monedas arcaicas de electro.

Ello no significa que hubiera el mismo número de lugares de fabricación o cecas, que quizá no llegaron a cincuenta. Entre las que pueden identificarse con pocas dudas están las de Cízico, que empleó el atún como emblema, y Focea, que marcó sus monedas con un grifo o, más frecuentemente, con una foca (phoké en griego). Normalmente se considera que la representación de una cabeza de león enfrentada a otra de toro está ligada a los soberanos lidios de la dinastía Mermnada, cuyo último representante fue Creso.

Que las primeras monedas de electro fueron acuñadas en Asia Menor occidental y las islas vecinas no plantea ninguna duda. Los hallazgos arqueológicos más importantes en este campo fueron obra de la misión británica que,

entre los años 1904 y 1905, excavó el templo de Artemisa en Éfeso, donde halló 93 monedas entre los depósitos de fundación (las ofrendas religiosas que se realizaban al comienzo de una obra); otra expedición austríaca que trabajó allí entre 1986 y 1994 hizo nuevos descubrimientos.